Érase una vez Anabel, una princesa muy egoísta. Su padre, como tenía mucho dinero y ella lo quería todo, no le daba nada a sus hermanas.
Sus hermanas se quejaban porque Anabel gastaba mucho y cada vez quería más. Un día su padre ya cansado de su egoísmo, quiso gastarle una broma para ver si así aprendia a compartir. Cuando le pidiera más dinero le harían creer que no tenían más. Se vestiría con ropa harapienta, como si fueran pobres.
Anabel al verlos asi vestidos, se creyó que en realidad se habian arruinado y se asustó mucho. -¿Qué compraré ahora sin dinero? Despues de un rato, Anabel se dio cuenta que le estaban gastando una broma y comprendio que no debía ser tan egoísta, siempre debía compartir todo con sus hermanas.
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Me ha hecho ilusión poder recuperar esta blog,lo hicimos en enero en Coín con mariana y nos sirvió de mucho.Gracias
ResponderEliminarANA